Eucaristía

eucaristia

Es el tercer sacramento de la iniciación cristiana. Con él se completa el proceso de iniciación. El Sacramento de la Eucaristía consiste en el sacrificio mismo del Cuerpo y Sangre de Cristo, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su venida gloriosa, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial (recuerdo y actualización) de su Muerte y resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual en el que se recibe al mismo Cristo, el cristiano se llena de vida y gracia y obtiene una prenda (señal, fianza) de vida eterna.

Es fuente y culmen de toda la vida cristiana. En ella alcanza su cumbre la acción salvífica de Dios para con nosotros. Contiene el mejor regalo de Dios: el mismo Cristo, nuestra Pascua. Expresa y produce la comunión en la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios.

Nos recuerda san Ignacio de Antioquía que «en la Eucaristía nosotros partimos “un mismo pan que es remedio de inmortalidad, antídoto para no morir, sino para vivir en Jesucristo para siempre”».

La celebración eucarística se desarrolla en dos grandes momentos, que forman un solo acto de culto: la liturgia de la Palabra, que comprende la proclamación y escucha de la Palabra de Dios; y la liturgia eucarística, que comprende la presentación del pan y del vino, la plegaria eucarística (anáfora), con las palabras de la consagración, y la comunión.