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Historia Parroquia San Matías

El nombre de Hortaleza deriva de la palabra fortaleza que alude a una torre o fortificación que existía en el contorno, como elemento defensivo de la capital.

Las primeras noticias que tenemos de la parroquia datan del año 1535, cuando se erigió la primera iglesia parroquial dependiente de Canillas y que atendía a un nucleo de 96 vecinos , esto es unos 400 habitantes.

Mantuvo esa misma población con leves oscilaciones hasta principio de siglo XIX, cuando se empiezan a localizar en el pueblo las primeras industrias de pan, vino, aguardientes y un molino de chocolate.

Tanto Hortaleza como Canillejas eran parroquias anejas a la de San Juan Bautista de Canillas, a pesar que Canillas tenía muchos menos feligreses. El Cardenal Lorenzana, Arzobispo de Toledo, fue quien dio la autonomía a la parroquia de San Matías, hacía el año 1790.

Durante el inicio del siglo XIX se emprende la labor propia de la parroquia, creación de archivos parroquiales, recaudación de diezmos,... resultando cortada de raíz al derrumbarse la iglesia. No se tienen datos sobre este derrumbe, ni como era la anterior iglesia, aunque nos podemos hacer una idea que sería muy similar a la de Canillas. Hasta que se levantó el nuevo templo las funciones litúrgicas se hicieron en la capilla del cementerio, ya desaparecida y que se llamaba Ermita del Cristo de la Salud; aunque por los planos antiguos podemos asegurar que estaba situada y era de un tamaño parecido a la actual Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

No es hasta 1858 cuando se encarga al arquitecto Blas Crespo el proyecto para volver a levantar la iglesia. Se comenzó con la cimentación pero se detuvo ya que no había suficientes fondos. En 1864 se encarga al arquitecto Francisco Enríquez un nuevo proyecto, pero aun siendo más de un tercio más barato fue rechazado antes de empezar a construir.

Finalmente el arquitecto Enrique María Repullés y Vargas presentó el proyecto definitivo en 1877, auspiciado por la visita que hizo al pueblo de Hortaleza la infanta doña Isabel, Princesa de Asturias, ese mismo año, quien se preocupó de mover los hilos necesarios para su construcción.

Repullés aprovechó los cimientos ya construidos del proyecto de Blas Crespo, para levantar la iglesia. El templo es de planta basilical de 24 metros de largo por 12 metros de ancho y ocho metros de altura, con gruesos contrafuertes en su exterior. En el acceso se encuentra un vestíbulo sobre el que se levanta la armoniosa torre, situándose al otro extremo la capilla mayor, de planta cuadrada rematada por sencilla bóveda de crucería estrellada y tres ventanas geminadas en arcos de herradura. A ambos lados de esta capilla mayor se encuentran los accesos a la sacristía. Como material de construcción se empleó el ladrillo macizo que se asienta sobre un zócalo de piedra. El estilo arquitectónico de San Matías es el neo-mudéjar, muy de moda en aquella época, que se manifiesta en los arcos de herradura lobulados, enmarcados por un alfiz y en los característicos frisos. Al fin, la iglesia de San Matías fue inaugurada el 31 de Mayo de 1879.

Es en marzo de 1885 cuando se reorganiza la diócesis de Madrid, y San Matías pasó a ser parroquia de ascenso y la de Santa Paula parroquia rural anexa. Además de la de Canillas (la actual Santa Paula), San Matías también tenía anexa la iglesia de Canillejas y el oratorio de la Moraleja de real patronato, en donde había un capellán nombrado por la Reina Isabel II. En 1888 tenía “siete altares muy bien adornados” que desaparecieron en la guerra civil.

Existe un reportaje periodístico fechado en abril de 1935, que contiene una información muy interesante. El párroco se llamaba Francisco Navarrete, hombre joven y muy culto, tanto en artes como en sociología. En esa fecha llevaba ocho años en su cargo y consiguió grandes logros, como dar escuela a la mayor parte de los niños, ya que la población era fundamentalmente obreros de la construcción y la mayoría trabajaban en Madrid, por lo que la figura paterna era en la práctica desconocida. Levantó una gran sala en un corral y allí impartía clase y enseñaba canto y música. En total tenía 53 alumnos. A pesar de estar en manos de los comunistas el ayuntamiento desde 1935, su relación siempre fue muy buena con ellos y con todo el pueblo.

Tenían su sede en el pueblo de Hortaleza: el Noviciado de las Religiosas de la Sagrada Familia, dedicadas a la enseñanza (con 150 niños y niñas), y la caridad desde hacía 35 años; el Noviciado de la Unión de San Vicente de Paúl; y las Hermanas Trinitarias, con sanatorio para la Congregación.

El médico era don Agustín Calvo, y su mujer era una de las principales benefactoras de la iglesia, junto con doña Margarita Ansorena y doña Carlota Baeza y Elola. Se había instalado recientemente la luz eléctrica y el entarimado.

Las principales cofradías eran la de la Santísima Virgen de la Soledad, que era con la de San Roque las más populares y disponían de sendas tallas, y la Congregación de la Virgen del Carmen. San Roque era muy querido por evitar que el cólera azotara a Hortaleza en 1885.

La iglesia la describe así el periodista: “La iglesia es muy hermosa, capaz y tiene muchos altares y numerosas imágenes. El altar mayor es una joya del siglo XVI y procede de la iglesia de San Francisco el Grande, de Madrid. La Milagrosa es regalo de los Padres Paúles; San Matías, patrono de la parroquia, tiene un bastón de mando donado por un piadoso alcalde. El altar del Santo Cristo de la Misericordia es muy hermoso, y la imagen es copia del milagroso que antes había. Lo encontró arando un labrador de Fuencarral y lo llevó a su pueblo; pero milagrosamente volvió a Hortaleza. Hace años, manos sacrílegas robaron esta joya de la devoción popular de Hortaleza, como también lo son la Soledad y San Roque.”

Durante la guerra civil la iglesia sufrió grandes daños, especialmente en su interior, ya que como muchas otras fue utilizada como almacén o cuartel. En 1940 se restauró pero, lamentablemente, fueron tapiadas ventanas, se dejó un techo raso y encaladas sus paredes interiores.

A finales de los años 70, el P. Florentino Villanueva realizó importantes obras de saneamiento y adecentamiento del templo (tejados, suelo y capilla mayor). Tarea que completó con acierto el P. Joaquín González, incorporando a su vez unas vidrieras de simbolismo cristológico, mariano y eucarístico. El P. Hilario Sáiz devolvió a la torre su gallardía primitiva reponiendo el cupulino sobre el campanario; reparó el estado ruinoso de los tejados de los salones parroquiales (antigua casa de labranza) y consiguió del Ayuntamiento la peatonalización de la plaza. Al P. Pedro Junquera le debemos la encomiable labor de informatizar todos los libros parroquiales facilitando así las tareas burocráticas del despacho.

Añadimos el magnífico relato que nos narra Gustavo, un vecino de Hortaleza de toda la vida, como su familia:

Entre lo que me han contado y las fotos de la boda de mis padres (1961) y de mi tía (1968), donde se ve algo del interior de la Iglesia, el aspecto que tenía en los entre años 50 y 60, sería así:

  • A la derecha de la entrada, detrás de una reja, la pila bautismal, de piedra, y dentro de esa capillita un cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro. A lo largo de la pared derecha, primero el Cristo crucificado que ahora preside la Capilla Mayor, y que entonces estaba adornado con unas colgaduras moradas. A continuación un retablo con altar y la imagen del Nazareno (en esta parte había también un confesionario y también estaba el Santo Sepulcro), y luego otro retablo con la Virgen de la Soledad.
  • En la pared izquierda, a continuación del arranque de la escalera que subía al coro, había otro confesionario, un retablo con la Virgen del Carmen, otro con la Inmaculada Concepción (aquí la imagen de la Virgen estaba flanqueada por dos ángeles), el púlpito y una hornacina con la Milagrosa.
  • A los lados del arco que da acceso a la Capilla Mayor estaban, a la derecha, un retablo con la imagen de San Isidro, y a la izquierda otro retablo dedicado a San Roque. Finalmente el Altar Mayor tenía un retablo con tres imágenes, ocupando el centro San Matías y los laterales San José y San Vicente de Paúl.
  • Además había talla del Sagrado Corazón de Jesús (que se conserva), aunque no sé si tendría un sitio fijo o la sacaban sólo en Junio, como hacen ahora.
  • Las paredes estaban pintadas imitando sillares de piedra blanca, con zócalo que imitaba mármol en la Capilla Mayor. El suelo de esta última estaba cubierto por una alfombra.
  • Completaban el adorno los pequeños cuadros en relieve con escenas de la Pasión, que debían de ser los que hay ahora en las paredes laterales.

En la actualidad, la parroquia tiene asignados poco más de ocho mil feligreses. El crecimiento de la población es lento, y el nivel social dominante es el de la clase media. El flujo de inmigrantes afincados en las “calles de los mares” es mayoritariamente hispanoamericano, sobre todo ecuatorianos y colombianos.